miércoles, 23 de noviembre de 2016

Frío, olvido y amor eterno.

No es terrible ni horroroso el sentimiento de la perdida, simplemente es mortal,
quien querría ser olvidado y dejado atrás como un hecho que no debió suceder?
la locura del abandono siempre se apodera del que se queda, lo deshace, lento,
el desamor acaba con todo lo hermoso que hay, como si la vida se volviera muerte,
la decadencia apoderándose de la más mínima presencia de luz, final sin tregua.

Pesados los celos que envuelven al que comete errores, como el simple hecho de amar,
sacudiendo la cordura y despedazándola, un millón de razones para desmoronarse,
en un va y ven de pensamientos, en la oscuridad tan grande que todos llevan dentro,
sintiendo que su humanidad es tragada por el dolor, sin una despedida que perdure,
como si la mágico y sobrenatural que algún día existió, nunca hubiera existido.

Un amor, una pasión, aquel sueño que nunca antes fue vuelto realidad, aquel sueño,
ser perfecto que la fantasía una vez concibió desde la luz más fuerte de sus entrañas,
magnifica, inexplicable en ningún contexto, nunca igualada, menos aún superada,
como un anochecer en el ocaso, simplemente algo que se siente, que falta siempre,
aquel respirar al despertar, el café de la mañana, la luna de la noche, el aire.

Es tristeza, es alegría, la totalidad de su voluntad, revelada en sonrisas, lágrimas,
dolor y consuelo a la vez, todo en un solo día, que es todo un eón para el corazón,
y se volvió aquella razón para ser feliz, o ser desdichado, lo que ella decida…será,
porque solo ella tiene el permiso de la luz, ponerla o retirarla, o nada mas apagarla,
que no sea tiniebla!, que se derrame su gloriosa imagen y que sea llenada la oscuridad.

Mágica y temible ausencia, las incoherencias de la compostura, no tienen sentido ya,
sensación que termina con suspiros descontrolados, nunca se ira, solo se desvanece,
pero el sol se levanta junto con su presencia, el rose de sus manos en un rostro frío,
que sea la luz la que domine aquella gélida existencia, solo respira, solo suspira,
camina solo para ir a su razón de ser, sin nada que detenga su andar, quizás volar.

Un amor, una pasión, un sueño, realidad sólida como roca de montaña, luna que todo ve,
nada se oculta más que la desigualdad de sentimientos, pesado uno más que el otro,
un bulto que se vuelve cada vez más pesado al cargarlo, la voluntad y el amor pesan,
y desemboca el descontrol, en un andar sin firmeza; no importa caer, o talvez morir,
si es que la caída es sobre el destino anhelado, y la muerte es en los brazos amados,

consecuencias sin peso, reacciones sin ningún valor, ella lo es ahora todo, ella es el perpetuo amor…

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